13 nov. 2013

Reseña: El soplo al corazón


Título Original: Le soufflé au coeur
Director: Louis Malle
País: Francia
Año: 1971
Idioma: Francés
Reparto: Lea Massari, Daniel Gélin, Benoît Ferreux


Dijon, Francia. Años 50’s. Laurent, un chico precoz de clase alta burguesa atrapado en una sociedad frívola, quien mira los problemas del mundo desde una mansión y rodeado de sirvientes, jugándose bromas con sus hermanos mayores y atraviesa la edad como descubrir su sexualidad, desafiar a la autoridad y sentir un raro amor-odio por su madre.
Podría tratarse de una coming-of-age cualquiera, pero Louis Malle como siempre, sabe captar esencias y conflictos muy específicos sin abusar del melodrama, las actuaciones forzadas ni diálogos terriblemente dramáticos. Él lleva con toda naturalidad la historia de Laurent Chevalier, un adolescente fuero de lo común, a quién le diagnostican un soplo al corazón y se ve obligado a ir a un balneario para curarse, en donde convivirá con otros chicos de sociedad y compartirá la mayor parte del tiempo con su joven madre.



Esta película retrata las vidas de un niño amado—tal vez en exceso—por su madre, Clara Chevalier, quien a los dieciséis años quedó embarazada, es casada y arrancada de una juventud liberar para entrar a la alta sociedad francesa. Clara encontrará la felicidad en sus hijos, pero también, en un amante, como refugio de esa vida tal vez impuesta.
Ella es joven, bella y tiene un marido unos diez años mayor, quien está sumergido en el trabajo y le presta poca atención. Su hijo se vuelve su mejor amigo. Un chico que a sus catorce años escucha jazz, lee a Camus y escribe sobre el suicidio.



La película compatibiliza perfectamente a estos personajes, dejándonos conocerlos tanto como debemos y dándoles el peso que corresponde a cada uno, a diferencia de Los 400 golpes, en donde el niño es más bien el protagonista abandonado por la madre, El soplo al corazón nos deja ver ese otro lado humano de una mujer que vive una realidad producto de un amor juvenil que con los años ha mermado.
Además, tiene cierto humor nouvelle-vaguero (por que no se me ocurre de que otra forma llamarlo) que crea un balance genial entre los tropezones de Laurent y su madre, con la vida en el cole, la familia y los eventos sociales, acompañados del  jazz de Charlie Parker ¡toda una delicia de película!

Con paletas de colores suaves que indican cierta delicadeza y amor maternal, Malle nos cuenta esta historia del extraño amor entre madre e hijo, convirtiendo un tema tabú como el incesto, en una devastadora pero hasta cierto punto, conmovedora experiencia de vidas confundidas y dañadas, dentro de la sociedad de excesos, apariencias y aburrimiento de la clase alta.

5/5

8 comentarios:

  1. Aquí sigues educando mi gusto por las películas. Yo que al cine siempre he ido por simple entretenimiento empiezo a tener una nueva lista de películas que tengo que ver.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Tampoco la conocía! me la apunto también! gracias ;)
    besos

    ResponderEliminar
  3. Parece muy interesante, me la quedo para verla ;)

    ResponderEliminar
  4. Tiene muy buena pinta. La veré!
    Un besito!^^

    ResponderEliminar
  5. Quizá la vea, a ver si me acuerdo! jeje

    besos =)

    ResponderEliminar
  6. Es un tema que personalmente no he visto mucho en las películas, y por eso me llama mucho la atención.
    Gracias por compartir esta película :D

    ResponderEliminar
  7. Ay, la Nouvelle Vague... Hubo una época en que sólo veía pelis de la Nouvelle Vague, me volvían loca. Creo que tienen algo especial que nunca se ha vuelto a repetir. ¿Conoces a Eric Rohmer? Es de mis directores favoritos, te lo recomiendo fervientemente ya que veo que últimamente estás viendo muchas pelis europeas. Rohmer es un genio :)

    ResponderEliminar
  8. Dios santo. Tengo que verla. Es hermosa. Me habían contado de ella pero no he tendio tiempo para verla. Y tu reseña me hizo enamorarme de la película xD
    Besos

    ResponderEliminar

¡Gracias por comentar! Encantada pasaré a visitar tu blog :D